Cada vez más artistas están apostando por espectáculos libres de celulares para recuperar una experiencia más íntima, donde el público vuelva a conectar con la música y deje de vivir el concierto como un contenido para redes sociales.
El concierto que se mira a través de una pantalla
Es una escena que se repite en casi todos los grandes conciertos: se apagan las luces, empieza la música y antes de que el artista aparezca sobre el escenario, cientos de pantallas de teléfonos ya están encendidas intentando capturar el momento.
Ante esta realidad, una nueva tendencia dentro de la música en vivo busca recuperar la atención del público: conciertos donde los teléfonos quedan guardados durante toda la presentación. Algunos artistas incluso utilizan fundas especiales o pegatinas para bloquear las cámaras de los dispositivos hasta que termina el show.
Phoebe Bridgers, Jack White y el regreso del momento irrepetible
Esta idea, que durante años estuvo vinculada principalmente a ciertos clubes electrónicos de Berlín, comenzó a extenderse a escenarios internacionales. Artistas como Phoebe Bridgers, Mitski, Alicia Keys, Bob Dylan y Jack White han implementado restricciones similares en sus conciertos.
En la escena electrónica, el dúo de techno melódico Mathame también convirtió los shows sin móviles en parte de su propuesta artística. Para ellos, la idea no se trata de una estrategia de marketing, sino de recuperar una forma más profunda de vivir la música.
“Queremos recuperar el espacio para el caos, la improvisación, el olvido y la poesía del momento”, explican. La intención es que durante unas horas desaparezca la presión de crear contenido y solo existan la música y las personas.
¿Por qué sentimos la necesidad de grabarlo todo?
La psicóloga social Dolors Reig explica que esta necesidad de compartir experiencias no nació con las redes sociales. Desde hace décadas las personas fotografían viajes, celebraciones y momentos importantes para enseñárselos a otros. La diferencia es que internet multiplicó esa conducta. Hoy no solo guardamos recuerdos: también sentimos la necesidad de publicarlos.
Según Reig, sacar el teléfono durante un concierto responde a una característica humana de querer compartir algo que consideramos especial, pero las plataformas digitales han llevado ese impulso a otro nivel.
¿Moda pasajera o cambio cultural?
Para Dolors Reig, todavía es pronto para decir si los conciertos sin móviles reemplazarán la experiencia tradicional. La especialista considera que las personas seguirán tomando fotos y compartiendo momentos porque forman parte de la manera en que nos relacionamos actualmente.
El problema, según ella, no es el teléfono en sí, sino la forma en que cada persona decide utilizarlo.
Quizás el futuro no sea elegir entre grabar o vivir el concierto, sino encontrar un equilibrio. Una fotografía puede convertirse en un recuerdo, pero pasar todo un espectáculo mirando una pantalla puede hacer que el momento más importante termine siendo justamente el que menos recordamos.
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