El reguetón acaba de salir favorecido de una batalla legal que podía tener consecuencias importantes para todo el género. Un juez federal de Estados Unidos desestimó el argumento principal de una demanda que pretendía atribuir derechos sobre el dembow, uno de los patrones rítmicos fundamentales de la música urbana.
El proceso involucraba a más de 150 artistas y compañías musicales y llegó a poner en la misma lista a figuras como Bad Bunny, Karol G, Daddy Yankee, Pitbull, Drake, Luis Fonsi y Justin Bieber.
La demanda, presentada en 2021, estaba relacionada con cerca de 2.000 canciones de reguetón. Los demandantes sostenían que una base rítmica utilizada en esas producciones provenía de “Fish Market”, una canción publicada en 1989 por el dúo jamaiquino Steely & Clevie, y que su utilización se habría hecho sin autorización.
EL FALLO QUE CAMBIÓ EL RUMBO DEL CASO
El juez André Birotte Jr., del Tribunal Federal de Los Ángeles, revisó una decisión previa y terminó rechazando el argumento principal sobre el que se construía la demanda.
El punto central fue bastante concreto: Steely & Clevie no pudo señalar una obra protegida específica que contuviera de manera identificable la combinación de elementos musicales que los demandantes pretendían reclamar como propia.
La importancia del caso estaba precisamente ahí. No se discutía únicamente el uso de una canción determinada, sino una estructura rítmica que aparece en una enorme cantidad de producciones de reguetón. Una decisión favorable a los demandantes podía haber abierto la puerta a reclamaciones contra numerosos artistas y canciones de uno de los géneros más escuchados del mundo.
LA DEFENSA DE BAD BUNNY
La representación legal de Bad Bunny tuvo un papel importante en el argumento que terminó tomando fuerza ante el tribunal. Sus abogados compararon la estrategia de los demandantes con la creación de un “Frankenstein” de derechos de autor: reunir elementos provenientes de diferentes canciones y tratar de convertirlos en una única obra protegida.
El juez estuvo de acuerdo con el planteamiento de fondo. La legislación de derechos de autor no protege una combinación abstracta construida a partir de elementos tomados de varias obras independientes. Para que exista protección, debe poder identificarse una creación concreta dentro de una composición específica.
El fallo golpea así el núcleo de la demanda y establece una distinción importante para la música urbana: que varios artistas utilicen una estructura rítmica común dentro de un género no significa, por sí solo, que estén copiando una obra protegida.
UNA VICTORIA CLAVE, PERO EL CASO SIGUE ABIERTO
La decisión representa una victoria importante para Bad Bunny, Karol G y los demás artistas señalados, pero no significa que todo el proceso haya terminado.
El fallo se concentra principalmente en la teoría de que los demandantes podían ejercer control sobre el dembow como composición. Todavía podrían mantenerse otros reclamos relacionados con el supuesto uso directo de grabaciones concretas, que corresponden a un aspecto diferente de la legislación sobre derechos de autor.
A pesar de esto, el resultado marca una señal importante para la industria musical: los elementos básicos que construyen un género no pueden ser apropiados como propiedad exclusiva si no existe una obra específica y claramente identificable que respalde ese derecho.
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