Seguro te ha pasado: escuchas una canción una sola vez y, horas después, tu cerebro sigue reproduciendo el mismo coro como si alguien hubiera dejado Spotify abierto dentro de tu cabeza. Lo peor es que muchas veces ni siquiera te gusta tanto la canción.
Ese fenómeno tiene nombre: earworm. Y aunque parezca una simple manía, detrás hay un mecanismo bastante interesante relacionado con la memoria, la emoción y la forma en que nuestro cerebro procesa la música.
¿QUÉ ES UN “EARWORM” DESDE LA PSICOLOGÍA COGNITIVA?
El término earworm viene del alemán Ohrwurm y se utiliza para describir una melodía que aparece y se repite involuntariamente en nuestra cabeza durante minutos, horas o incluso días.
Desde la psicología cognitiva y la neurociencia musical, estos episodios se conocen como imaginería musical involuntaria (Involuntary Musical Imagery o INMI). En otras palabras, el cerebro reproduce internamente una canción aunque no exista ningún sonido externo. Es un fenómeno normal y automático que está muy relacionado con la memoria y las emociones.
¿QUÉ TIENEN EN COMÚN LAS CANCIONES QUE MÁS SE NOS PEGAN?
No todas las canciones tienen la misma capacidad de quedarse dando vueltas en nuestra cabeza. Un estudio de la Universidad de Durham, en Reino Unido, analizó miles de casos de earworms y encontró algunos patrones frecuentes en las melodías más “pegajosas”.
FRASES MUSICALES SIMPLES Y REPETITIVAS
Cuando una canción utiliza patrones rítmicos y melódicos que se repiten, resulta más fácil para el cerebro almacenarlos y recuperarlos.
SALTOS MELÓDICOS O GIROS INESPERADOS
Las melodías demasiado predecibles pueden perder nuestra atención. Una combinación entre elementos familiares y pequeños cambios o sorpresas ayuda a mantener activo el procesamiento musical.
UN TEMPO MEDIO-RÁPIDO
Las canciones que se encuentran aproximadamente entre 100 y 150 beats por minuto (BPM), con un ritmo energético pero sin llegar a ser demasiado rápido, tienden a favorecer la repetición mental.
ASOCIACIÓN EMOCIONAL O CONTEXTUAL
Una canción también puede quedar vinculada a un momento determinado. Una fiesta, una película, una ruptura o cualquier experiencia importante puede hacer que el cerebro conecte esa melodía con una emoción específica.
Los earworms
Los earworms no son un fallo del cerebro. Son una muestra bastante curiosa de cómo la música, la memoria y las emociones están conectadas.
Las canciones que más se nos pegan suelen combinar elementos simples y repetitivos con pequeñas dosis de sorpresa y una carga emocional o contextual que facilita que las recordemos.
Así que la próxima vez que tengas una canción repitiéndose durante horas en tu cabeza, no necesariamente estás perdiendo la paciencia: tu cerebro simplemente encontró un tema que sabe reproducir demasiado bien.
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