Kevin Parker, líder de Tame Impala, compartió en sus historias de Instagram que ya no firmará más autógrafos para fans frente a hoteles ni aeropuertos. Le pidió a sus seguidores que no se ofendieran, pero que era una decisión que tomó al ver los límites que llegan los famosos “scalpers”, personas que se hacen pasar por fans y esperan por horas a los artistas para conseguir sus firmas y vender los artículos más adelante.
No es la primera vez que un artista se pronuncia en contra de los “scalpers”. En marzo de este mismo año, mientras se encontraba en París, Chappell Roan, de camino a un restaurante, fue rodeada por un grupo de personas pidiendo su autógrafo y sacando fotos. En el vídeo que publicaron las personas que se encontraban ahí, se escucha a Chappell decir, “no estoy siendo tratada como ser humano, (…) estas personas están ignorando mis límites por completo”. Chappell es conocida por negarse a firmar algo o tomarse una foto si siente que no es respetada, por lo que muchas personas en Internet corrieron a criticarla nuevamente.
A la defensa de Chappell salió la nueva novedad pop, Noah Kahan, quien publicó varias historias en su cuenta de Instagram exigiendo que dejaran a la cantante sola y que los scalpers que muestran este tipo de conductas deberían “comer clavos”, llamándolos unos parásitos. Kahan explica que su rechazo a este tipo de personas viene de dos partes: primero, porque no respetan límites. Averiguan dónde se están hospedando los artistas, sus vuelos, sus familiares, todo para esperarlos por horas y tratar de conseguir una firma. Segundo, porque se aprovechan de los verdaderos fans de los artistas, vendiendo estos artículos que consiguieron de manera deshonesta a precios exorbitantes.
Algunos artistas latinoamericanos también se han unido al rechazo hacia los “scalpers”. Un vídeo reciente de Mon Laferte se volvió viral, donde le niega un autógrafo a un chico que claramente se estaba haciendo pasar por su fan, diciéndole que no lo hará porque él lo va a vender, pero de igual manera lo abraza dándole las gracias y recibe las flores que él le había llevado.
Es alentador ver cómo los artistas se han puesto de pie y han dicho que su dignidad no puede ser vendida, y que se rehúsan a ser parte de una práctica que utiliza la cultura de los fans para el beneficio de un grupo de personas sin respeto a los límites.


