Con Alma Rosa, Aaron 21 convierte su vida, sus relaciones y lo que observa a su alrededor en el centro de un álbum donde caben el amor, el deseo, las contradicciones y las situaciones absurdas que vivimos.
Para nosotros, Alma Rosa representa tanto el lugar de donde viene Aaron como todo lo que lleva dentro y la manera en que se relaciona con la música y con la vida. Por eso, más que hablar solamente de música, el álbum termina siendo un recorrido por distintas experiencias.
Desde “Teté”, Aaron juega con las expectativas. La canción parte de una bossa y luego incorpora jazz y reguetón para hablar de una sociedad donde el sexo muchas veces aparece antes que el amor.
En “Muchacha”, toma una situación de una amiga obsesionada con casarse con alguien que él consideraba que no era bueno para ella. En lugar de contar la historia desde el típico “déjalo”, decidió escribirla desde la perspectiva de quien observa y aconseja.
También aparecen personajes y situaciones en “Piscis”, inspirada en lo que Aaron llamó una “personalidad TikTok”: personas que proyectan constantemente su mejor versión, mientras las relaciones se vuelven cada vez más complicadas.
Con “Los Cueros Son Los Cueros”, junto a Vakeró, Aaron parte de una experiencia personal que terminó convirtiéndose en una historia que podía contar desde el humor. Para él, no se trata simplemente de señalar quién es bueno o malo, porque cualquiera puede tomar decisiones que afecten la felicidad de otra persona.
El álbum también pasa por canciones como “40K”, junto a Sin Nombre; “Like”, con J Noa; “Salteee”, donde explora una estructura inspirada en Michael Jackson; “Malas”, sobre su tendencia a enamorarse de personas que toman malas decisiones; y “No Molestar”, alrededor de alguien que quiere regresar después de una ruptura.
En “Quizás”, transforma una canción originalmente lenta en una versión con salsa porque la persona para quien la escribió amaba ese género.
Más adelante llegamos a “Los Ángeles”, junto a Nikaury, una colaboración que Aaron siempre había querido hacer y en la que utilizó instrumentos en vivo. Luego aparece “Roblox”, una balada psicodélica cuyo nombre nació porque su hermana estaba jugando Roblox mientras él escribía la canción.
Todo el recorrido mantiene una línea sonora construida alrededor de instrumentos y percusión acústica. Aaron explica que quería experimentar con diferentes géneros sin perder la sensación de estar dentro del mismo universo.
Y al final está “Flores”, junto a Perla. La canción habla de una relación que, aunque terminó, dejó una huella importante. Aaron la conecta con una persona que lo ayudó con su música y a encontrarse a sí mismo. Ahora esa persona está con alguien más, y él entiende que no necesariamente somos la felicidad de todo el mundo.
Así cerramos Alma Rosa: enterrando una etapa con flores y reconociendo que, aunque un amor no dure para siempre, haberlo vivido también puede ser un privilegio.
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