cuándo los seguidores pesarn más que el talento
El Victoria’s Secret Fashion Show volvió a generar conversación, pero esta vez no fue por las alas, alguna caída o sus looks icónicos. Ahora fueron las influencers y nepo babies presentes en la pasarela quienes dieron mucho de qué hablar. ¿Qué pasa cuando tener seguidores o un apellido famoso parece pesar más que años de trabajo en una industria?
La polémica no es nueva. Sin embargo, la exclusión de antiguas modelos de la marca, mientras otras figuras con una enorme presencia mediática conseguían un lugar en la pasarela, volvió a encender el debate.
Seguidores: la nueva tasa de cambio
Uno de los casos que más alimentó la conversación fue el de Romee Strijd, ex-ángel de Victoria’s Secret, después de enterarse de que no había sido seleccionada para el desfile. Al compartir su reacción en TikTok, sus seguidores comenzaron a cuestionar cómo una modelo que formó parte de la historia de la marca podía quedarse fuera mientras elegían a otras cuyo principal atractivo parecía ser su cantidad de seguidores.
Entre las figuras que desfilaron se encontraban personalidades de las redes sociales, como Gabriela Moura, Lena Mantler y Quenlin Blackwell, además de nepo babies como Lila Moss, Iris Law, Amelia Gray Hamlin y Natalia Bryant.
El problema no es diversificar la pasarela. Al contrario, incorporar diferentes cuerpos, perfiles y experiencias es un cambio necesario. El cuestionamiento surge cuando esa renovación parece dejar en segundo plano la trayectoria profesional para priorizar la popularidad.
¿Dónde queda el “hard work”?
Mientras unas modelos pasan años preparándose, haciendo castings y construyendo una trayectoria profesional sin tener garantizada una oportunidad, otras llegan a esas mismas plataformas con una ventaja que existía mucho antes de demostrar lo que saben hacer: un apellido famoso o una audiencia millonaria.
¿Por qué alguien que lleva años preparándose para ejercer una profesión puede terminar compitiendo en desventaja frente a una persona que accede a la misma oportunidad gracias a su fama o sus conexiones?
No todo el mundo empieza desde el mismo lugar, y fingir que el éxito depende únicamente del esfuerzo individual ignora las ventajas que algunas personas reciben desde el principio.
Con dinero todo se puede
Desde una perspectiva comercial, la decisión de una marca como Victoria’s Secret tiene lógica. Una influencer aporta millones de visualizaciones, atrae nuevas audiencias y genera conversaciones que mantienen el desfile en circulación mucho después de que termina. Para las marcas, tenerlas puede ser tan importante como el propio espectáculo.
¿Hasta dónde puede llegar esa lógica? ¿Qué estamos premiando cuando el alcance mediático se convierte en una de las principales puertas de entrada a una industria?
El desfile es solo un ejemplo de un problema que aparece también en la música, el cine y otros sectores creativos. Personas que llevan años desarrollando sus habilidades pueden encontrarse compitiendo por las mismas oportunidades con figuras cuya fama, recursos o conexiones les permiten saltarse etapas importantísimas.
Conclusión
El problema no es que algunas personas tengan éxito más rápido. Tampoco es afirmar que todos los nepo babies e influencers carecen de talento. El problema es que tener talento y trabajar para desarrollarlo no siempre pesa tanto como tener los contactos, el dinero o la audiencia adecuados.
Abrir las puertas a nuevos perfiles no debería significar cerrarles el paso a quienes llevan años intentando


